miércoles, 20 de abril de 2016

Varsovia 16-17/04/2016

Amanecimos temprano, nos duchamos y nos fuimos de la casa ya que teníamos que dejar la casa a las doce. Recogimos todo y fuimos a la residencia de Jorge para dejar todas nuestras pertenencias. Para ello, debíamos coger el tranvía y luego un bus. Finalmente, después de dejar todo nos fuimos al centro a sacar alguna foto y a comprar postales de recuerdo. Como teníamos bastante hambre paramos en un restaurante cerca del casco antiguo. Al habernos visto toda la ciudad, decidimos ir a la parte nueva de la ciudad. Estuvimos viendo tiendas y después de comprarnos alguna cosa, paramos en una cafetería. Nos tomamos un café y al no saber que hacer, anduvimos hasta un centro comercial enorme. Allí miramos alguna que otra cosa y decidimos ir a un bar a tomar una cervecita. Para concluir, volvimos a casa de Jorge recogimos nuestras cosas y marchamos a la estación.
Montados en el bus, nos dimos cuenta que iba mucho más lleno que a la ida. Buscamos nuestro asiento y vimos que delante nuestro estaba una madre con su hijo. Éstos iban tumbados y al vernos, el hijo muy educado movió su asiento para delante. En cambio, la madre, nos miró y ni se imutó. Al ver que la señora no se movía, me acerqué educadamente hacia ella y le pedí por favor que moviera su asiento. Ésta me sonrió y movió el asiento. Pero al de cinco minutos, volvió a inclinar su asiento. Como me podía mover, no le dije nada. Me puse una película y cuando iba a acabar, la señorita inclinó del todo el asiento. Yo enfadada le dije que lo moviese y ella me contestó que inclinase yo el mío. Al no querer tener bronca le hice caso y lo moví. Al de poco tiempo, hicimos una parada y como no me podía dormir me bajé del bus para estirar las piernas. Me estaba meando, con lo que abrí la puerta de un baño y vi a un hombre sentado en la taza. Apresurada cerré rápidamente la puerta. Al poco tiempo, otra puerta de otro baño se abrió y entré allí. Que mal rato pasé. El resto del camino lo pasé casi dormida y sobre las diez de la mañana llegamos a Praga. Entramos en el metro. Quedaban cinco minutos y como andaba un poco cansada, me senté en la maleta. ¿Que paso? Que la maleta no aguantó mi peso y me caí al suelo. Que bien empezaba el día! Cerca de las doce llegamos a la residencia y me metí un ratito en la cama, necesitaba descansar. Eso si, fue un viaje genial!

No hay comentarios:

Publicar un comentario