Al día siguiente de mi cumple, quede con unas de mi clase para ir a la biblioteca. Necesitábamos encontrar unos libros para una asignatura pero al estar todos en checo nos marchamos. Al ser hora de la comida, fuimos al menza de la uni y comimos arroz con pollo. Después de esto, me fui a echar la siesta y sobre las siete quedé con Miguel para ir al gym. Estuvimos una hora y al estar muerta me marché a la ducha. Para concluir, recibí un mensaje de Miguel de si me apetecía ir a Praga hasta el domingo. Yo, al estar un poco rayada, le dije que si de cabeza. Finalmente, el sábado pasamos el día visitando todos los lugares importantes ya que Miguel todavía no había estado allí. Pero antes de eso, tuvimos que coger bus de Liberec a Praga. El problema es que llegamos justo a las 9:30 la mañana y el chofer estaba cerrando la puerta. Nosotros echamos a correr y sabemos que nos vio por el retrovisor pero el muy simpático en vez de parar se largo dejándonos tirados en la estación. Una vez en Praga, concretamente en el castillo, nos empezó a llamar una chica y al girarnos vimos que era Saray con un amigo. Ella, el viernes había ido a Praga ya que había quedado con un amigo suyo que estaba de Erasmus en Berlin. Al encontrarnos con ellos, quedamos en el "beer garden" en una hora. Nos tomamos alguna caña y después nos dijeron que no tenían alojamiento ya que el amigo de Saray reservó mal y solo reservo para la noche del viernes. Nosotros al tener una casa bastante grande les invitamos a dormir en ella. A la noche salimos un rato por el centro y sobre las cinco de la mañana volvimos a casa. Los pobres hombres se tumbaron en el suelo y se quedaron fritos. Y nosotras al ver eso, dormimos en las camas. El domingo fue un día caótico. Nos levantamos a las doce y el amigo de Saray tenía el bus a las dos. Por lo que nos pusimos a recoger todo y finalmente salimos a la una. Cogimos metro y cuando miramos la hora vimos que íbamos un poco justos. Nosotros empezamos a correr y llegamos un minuto antes. El dilema es que al ser muy grande la estación no encontramos el bus y éste se marchó. Como es de costumbre, tuvo que coger el siguiente bus que era a las seis. Por ello, fuimos a un restaurante a comer y luego anduvimos por el centro. Miguel, al venir su amigo ese día, sobre las cuatro y algo se marchó al aeropuerto a buscarle. Nosotros en cambio nos tomamos un chocolatito caliente y cogimos el metro. El amigo de Saray se paro en Florenc (estación de buses de Praga) y nosotras seguimos hasta la última parada (Cerny Most). Allí, compramos el bus de vuelta y sobre las ocho estábamos en la residencia. Aunque tuviera muchas ganas de ir a la cama tuve que cambiar todas mis ropas y comida a la otra casa. Sí, la convivencia siempre es difícil y sí pasas todo el día con la misma persona al final siempre hay discusiones. Por ello, mi compi y yo decidimos que lo mejor era cambiarnos de cuarto. Finalmente, ordene mi nuevo cuarto y me marche a dormir ya que al día siguiente tocaba madrugar.

No hay comentarios:
Publicar un comentario