Eran las nueve y diez de la mañana cuando salimos hacia Wieliczka. Es un pueblo cerca de Cracovia que tiene unas cuevas de sales. El precio para entrar en ellas es unos 15€. Al no estar muy interesados algunos no pagamos. El tour duró unas tres horas y los cuatro que nos quedamos fuera nos tomamos un café y vimos un poco el pueblo. Éste no tiene gran cosa. En un principio cuando dijeron que íbamos a ir a un pueblo cerca de Cracovia me creía que iríamos a ver la ciudad no que íbamos a entrar en unas cuevas. Aún así se nos paso el tiempo volando. Una vez todos montados en el coche nos dirigimos a Auschwitz. Desde este pueblo hasta el campo de concentración hay unos 80km. Por ello, como las entradas no las teníamos hasta las cuatro menos veinte, paramos en un Lidel a comer. La noche anterior los tres que queríamos ir a Auschwitz con guía vimos que el sábado no había guía. A si que cogimos un billete sin guía y pensamos que al enseñar el ticket del mecánico y los billetes podrían meternos en alguna explicación. El problema es que al explicarle todo a la señora que estaba, nos dijo que a las dos y media era el último tour y que ya eran las tres y media. Por ello, tuvimos que ver todo el campo sin ninguna explicación. Pasado un rato, uno de nosotros se le ocurrió que en otro viaje que vayamos a Varsovia podríamos pasar por éste campo pero con guía. A los tres nos pareció muy buena idea. Mi recomendación es que si vas a algún campo de concentración por mucho que pongan muchas explicaciones, no te enteras ni de la mitad (ni anécdotas, hay cosas que no sabes porque están, etc). Por eso yo si fuera vosotros iría con un guía. Además, el precio me parece bastante asequible. Para concluir, después de no poder ver todo ya que no había tiempo nos marchamos al coche y comimos un bocata. Aún nos quedaban cuatro horas de viaje. Durante éste, casi todos iban dormidos y al ver que el conductor no podía la alicantina y yo le estuvimos hablando y cantando para que no se durmiese. Tuvimos otro problemilla con el coche ya que el aparato para desempañar el cristal no funcionaba. El chofer tuvo que ir más de medio camino agachado para poder ver algo. Paramos varias veces para comer algo y que se desempañara el coche y finalmente llegamos. Le mandamos un correo al propietario del coche quejándonos y nos dijo al día siguiente que sólo debíamos pagar dos días y que nos iba a devolver el dinero de Auschwitz ya que no pudimos ir. Además, pagó lo del mecánico ya que era problema de él. Después de dejar todas las maletas, salimos un rato a tomar algo para despejarnos.
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