viernes, 5 de febrero de 2016

Un día inesperado


Empezamos con buen pie. Después de dormir diez horazas seguidas, decidimos hablar al buddy (Ales) de mi compañera porque no sabíamos bien dónde ir a comer y qué planes hacer. Por ello, tuvimos que ir al Hall de la residencia porque en las habitaciones no hay WIFI. El problema es que al ser nuevas estudiantes y no tener el carnet de estudiante (ISIC card) no podemos conectarnos al WIFI en nuestras habitaciones. Los demás estudiantes que están todo el año, al tener esa tarjeta, se descargan una aplicación llamada “connectify” e insertan su número de estudiante. De esa forma tienen acceso a entrar en internet desde sus habitaciones. Después de hablar un rato con el buddy, finalmente, quedamos para ir a comer a un restaurante de la residencia y aquí os inserto una imagen de lo que comí. Pollo con jamón, patatas y una mini ensalada y tengo que decir que para lo especial que soy yo con la comida estaba todo buenísimo.
 

Posteriormente, nos despedimos de él y fuimos donde mi buddy. En las cocinas de la residencia no hay ningún utensilio de cocina. Por ello, los de la residencia en los “Welcome days” (son días en los que preparan actividades para que los de Erasmus se conozcan) venden a un precio muy bajo la vajilla de antiguos estudiantes y así los nuevos estudiantes no compran nueva vajilla cada poco tiempo. El inconveniente era que los “Welcome days” son del 17 al 22 de febrero y nosotras necesitábamos algún utensilio. Por eso, mi buddy se puso en contacto con el presidente de ESN y conseguimos coger varias cosas. Luego, hablamos con Ales para ir al centro comercial de Liberec y como quería venir quedamos con él. Poco antes de salir, Adriana me mandó un mensaje en el que decía que ella tenía que ir en coche hasta el centro y que si queríamos que podíamos ir con ella. Una vez en el supermercado, nos despedimos de Adriana y entramos en él con Ales. Dos horas más tarde, con toda la comida comprada cogimos el tranvía de vuelta a casa. Dejamos todo en el frigorífico y fuimos a cenar a otro restaurante de la residencia con Ales y dos amigos suyos. Una vez terminado de cenar, subimos al cuarto de los dos amigos y estuvimos escuchando música y bebiendo alguna cerveza. Poco a poco empezó a venir más gente y al final acabamos en un pub bailando como locos. A elevadas horas de la madrugada nos fuimos a dormir. Fue un día diez. 

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