A las 8 de la mañana ha sonado la alarma y nos
hemos levantado. Ayer, conocimos a tres valencianos, una buddy de ellos y una
chipriota. Estuvimos tomando algo con ellos y decidimos el plan para hoy: ir
primero a ver el castillo de Oybin y luego, visitar Zittau. Asique a las
nueve, ya bien preparadas, hemos ido con dos de los valencianos hasta
Fugnerova. Allí hemos quedado con la chipriota y con la buddy. El problema ha
sido que los valencianos nos han indicado un camino para ir al Tesco y nosotras nos referíamos a otro Tesco. Viendo
que íbamos por el camino erróneo, Miguel, un valenciano, ha buscado en google
maps y ha visto que nos habíamos ido al lado contrario del sitio donde habíamos
quedado. Finalmente, hemos llegado a las diez (media hora más tarde de la hora
de quedada) y no hemos visto a las dos mujeres. Nos ha parecido un poco raro y pronto
han aparecido corriendo pidiéndonos disculpas. Ellas habían perdido el autobús y
por eso llegaban tarde, porque habían tenido que venir andando. Después de
tomarnos unos cafés en un bar, hemos ido a la estación de trenes y a las doce hemos
montado en uno de ellos. El viaje ha sido muy ameno y en una horita y poco estábamos
en Oybin. Para llegar allí, hemos tenido que coger un tren hasta Zittau y
luego otro tren hacia Oybin. Todo esto tres euros. Tras sacarnos
varias fotos cerca del castillo, hemos visto que había que pagar unos seis
euros para entrar en él. Viendo que no querían ir algunos, hemos seguido otro
camino que era totalmente gratis y que tenía vistas impresionantes.
A las
cuatro de la tarde, hemos vuelto a Zittau y hemos estado andando por el
centro. Al no haber gran cosa, a las seis y media hemos cogido el tren de
vuelta hacia Liberec. Allí, nos hemos despedido de las dos chicas y hemos
andado hasta la residencia junto con los valencianos. Durante el camino, Miguel
me ha enseñado un poco de catalán. Él lo sabe porque es muy parecido al valenciano
y tras varias bromas, le he ido cogiendo un poquito de cariño. Al principio es
un chico muy timidillo pero en la que se suelta es muy agradable. Además, al
ser él muy alto y yo muy chiquitica, me parece como si fuese mi aitatxu aquí.
Aunque solo haya hablado hoy con él, creo que me voy a llevar muy bien puesto
que los dos escuchamos la misma música, él también toca la guitarra por su
cuenta y le gusta mucho el baloncesto. Para concluir, después de ducharnos, mi
compi y yo hemos cenado y hemos invitado a nuestro cuarto a los valencianos. Es nuestro primer día con wifi en el cuarto. Por ello, les hemos invitado para que pudiesen conectarse. Después
de reírnos bastante y escuchar música, se han marchado y me han dejado
escribiendo esta entrada. Por hoy, creo que es suficiente puesto que son las
tres aquí y hoy ha sido día de mucho trote. Bona nit!



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